31 de diciembre de 2010

Cinco minutos antes de la cuenta atrás...

Último día del año.

Hoy se antoja para hacer un recuento de lo que ha pasado en los últimos meses, de las metas alcanzadas, de las personas que se han conocido, de los amigos entrañables, viajes realizados, etcétera etcétera.

¿Y qué es un buen o mal año?  A ver, primero lo negativo. Un mal año puede ser aquel donde murió un ser querido; donde se pasó por alguna enfermedad importante; donde se perdió el trabajo; en fin, donde se pasó por una crisis personal de alguna índole que haya marcado significativamente la percepción de la vida. Sí, un mal año puede ser el resultado de una serie de factores desafortunados...

Un buen año, para mí, es aquel donde, para empezar, simplemente no ocurrió ninguna de las cosas anteriores. A partir de ahí, el resto de las cosas buenas que sucedan lo hacen todavía mejor. Así que puedo decir que el 2010 ha sido un maravilloso año en mi vida.

Champs-Élysées y el Arco del Triunfo vistos desde la casa de un amigo

Maravilloso porque cierro el año cerca de mi familia y de amigos de toda la vida. Porque profesionalmente he alcanzado metas que desde siempre me planteé, por ejemplo, terminar un posgrado en donde yo lo quería. Y con ello, nuevas personas que llegaron para quedarse. Es fascinante saber que hay personas con las cuales se puede tener una química impresionante sin siquiera ser del mismo continente. Me encanta comprobar que contrariamente a lo que se piensa, hacen falta dedos de las manos para contar a los amigos. Y con estas nuevas personas, la cantidad de experiencias (desde lingüísticas hasta gastronómicas), de viajes (conocí Asia con todas sus implicaciones), de enseñanzas y demás anécdotas (llenas de topping de cupcakes) que han enriquecido cada uno de los días.
Un lindo gatito en Yuyuan Garden, Shanghai

Boda en Tokyo

Celebración del triunfo de la Selección Española en la Cibeles, Madrid

En fin, con la motivación del cierre de este año me vienen a la mente tantos buenos momentos, música, libros, frases...

El soundtrack para mi 2010 (sin querer parecer Los 40 principales o EXA FM, jaja)  está formado por Rihanna (Russian Roulette, I like the way you lie), Lady Gaga (desde Bad Romance hasta el imparable Alejandro), Delafe y Las Flores Azules con Espíritu Santo; por supuesto Panamericano; también Duck Sauce con su Barbra Straisand, David Ghetta en todas sus presentaciones, Enjambre con todo Daltónico, Alicia Keys con Jay Z...y bueno, seguramente hay más, pero en este momento son ellos quienes recuerdo, no porque sean mis favoritos (que algunos lo son), sino porque han estado de fondo involuntario en cada uno de los meses.

Concierto de Delafe y las Flores Azules, Madrid

Ahora llega el momento de dar gracias a Dios por todo esto, de felicitarse uno mismo por los propósitos cumplidos, de retomar nuevos bríos si se han perdido y de seguir con el ánimo de vivir más y más momentos exquisitos en esta nueva década que empieza.

Cupcakes parisinos como parte de una investigación de mercado (¡!)

¡A celebrar, besar, reír, bailar, querer, aprender, comer y a hacer de todo!

Dejo el video de Delafe y Las Flores Azules, para llenarnos de buena vibra el día de hoy: http://www.youtube.com/watch?v=m3oK4vwSfyo

Como siempre digo, voy a dejar que la vida me sorprenda.

FELIZ AÑO 2011.

28 de diciembre de 2010

Reencuentros

Me encanta esta época del año de  reencuentros con los amigos, la familia, la casa familiar...

En mi caso, es volver a mi país, al clima extraordinario de esta zona del planeta, donde el frío se siente más por la falta de calefacción que por la verdadera temperatura, a la comida sabrosa y picante, al tequila del bueno, a las risas imparables, las horas inagotables de charlas con los amigos, los recuerdos que llegan uno tras otro...uf, en fin, a toda esa serie de elementos que forman parte de un pedazo de mi vida.

¡Las fiestas no terminan y mi falta de sueño tampoco!

Disfruto el cambio de horario, los hábitos de comer, dormir, vestir... de vida. Sí, al estar aquí me doy cuenta de que extraño mi hábitat. Siento como si el tiempo nunca hubiera pasado, como si no me hubiera ido...

¡Qué sensación más extraña la de estar aquí disfrutando del sol en todo su esplendor cuando hasta hace unos cuantos días estaba sumergida en la nieve!

Y bueno, he aquí las primeras imágenes de mi reencuentro con tierra azteca.
El espectacular cielo azul al llegar

Una muestra de antojitos mexicanos: gorditas, sopes, taquitos dorados, guacamole, nopalitos, yumi!

La conocida bebida "Paloma": tequila, refresco de toronja, limón y sal

Una "Banderita": Tequila, jugo de limón y sangrita

¡Salud por los amigos, que hacen falta dedos para contarlos!
Y para terminar...dejo esta frase de un proverbio danés que me gustó sobre los reencuentros:  "Deux êtres qui s'aiment se rencontrent toujours". Es decir, "Dos seres que se aman siempre se encuentran."

¡De qué buen humor estoy!

21 de diciembre de 2010

À la prochaine, Carine!

En shock.

La gran figura de la moda, Carine Roitfeld, ahora es ya la ex editora de Vogue Paris. El pasado 17 de diciembre la noticia se hizo saber a través del sitio web de la revista, (http://www.vogue.fr/mode/news-mode/articles/carine-roitfeld-quitte-vogue-paris)

Justo acababa de comprar la última edición de la revista, Vogue Paris diciembre, donde en colaboración con el brillante Tom Ford, se hizo gala del gusto excepcional de ambos como equipo.



Me deleité horas y horas con los estilismos propuestos por los dos, las espléndidas fotografías, la redacción y todo el número en sí.

Sin duda, Carine Roitfeld cerró con broche de oro sus 10 años como editora de la revista.

Las grandes preguntas que quedan en el aire son:
  • ¿Cuál es el motivo de su partida?
  • ¿Qué nuevos proyectos tendrá ahora?
  • ¿Quién la sustituirá?

Un gran talento como el de ella debe tener un futuro amortiguado, todavía muy boyante.

Sin duda, quien ocupe su sitio, tendrá un gran reto por delante.

Se cierra así una década al estilo Roitfeld.



14 de diciembre de 2010

Lucia y Magnus


Domingo invernal, nieve y -°7C. Tarde de chocolate caliente, tarta de cerezas, galletas con chocolate, otra tarta de vainilla con chocolate y un pay de frutas de la estación. Y para cerrar la tarde, cremant luxemburgués con una interesante sesión de caricaturas en francés.

Así fue como disfruté de Lucia y Magnus,  unos gemelos encantadores. ¿Por qué encantadores si todos los niños son encantadores? Bueno, porque lo son, así, tal cual. Y también porque conozco a sus padres desde antes de que ellos estuvieran siquiera en proyecto y me fascina el resultado.

Snorre y Anne son una pareja de lo más europea. Él, un noruego que habla 5 idiomas, dedicado a las finanzas, ciudadano del mundo y un hombre que sabe ser amigo como pocos. Ella, belga, abogada, 3 idiomas, con una figura envidiable (no parece que haya tenido 3 hijos) y apoyando siempre a su amor en sus proyectos de vida.

Los conocí una tarde en Paris, en su casa cerca de la famosa Sorbonne, hablando horas y horas con champán (¡veo que el vino espumoso nos ha acompañado siempre!), canapés de salmón, foie gras y caviar. Amigos en común, muchas risas y más comida en el 5ème, el también famoso Quartier Latin. Al instante sentí que serían unos amigos para toda la vida.

Ahora, casi 5 años después, convivo con sus hijos.

Me resultó sumamente fascinante observar a dos niños de 2 años 4 meses comunicarse en luxemburgués entre ellos, con sus papás en noruego o francés y con el resto, en...¡una mezcla de todo!



Lucia es una niña muy femenina, coqueta y dulce. Es imposible no sentir ternura por ella. Además, me encanta su estilo, su sonrisa y sus modales.

Magnus, un pequeño vikingo que cuida a su hermana, le gustan los cuentos en noruego y es simpático por naturaleza.

Conocer a estos niños me hace pensar en lo importante que es inculcarles habilidades trascendentales, herramientas que en un futuro seguramente agradecerán, porque son unas auténticas esponjas. Y el entender tantos idiomas los convierte en unos niños excepcionales. Qué privilegio tienen de crecer así.

Qué gracia cuando Anne nos contó una anécdota de los niños. Estaban comiendo ella y los gemelos cuando de repente, Lucia le pegó a Magnus. Él, respondió diciéndole algo así como salope, que significa puta algo no propio para decirle a una hermana, en francés. Anne, alarmada, lo comentó con amigas, ¿cómo era posible que el niño le hablara así a su hermana? ¿Dónde habrá escuchado eso? No no...cuando una de ellas le dijo que quizás lo que quería decirle era algo así como haal op, que significa "para" en luxemburgués.

Uf. Menos mal. Estos niños se comunican de forma que sus padres no entienden.

No me perderé su crecimiento. Espero ser una privilegiada testigo del desarrollo de unos próximos ciudadanos del mundo. Y eso es fascinante.

6 de diciembre de 2010

Invencible invierno




El invierno sorprendió al otoño. Y a mí también...

Pensando en el uso del sombrero, en la ropa de invierno y demás elementos que permitan hacer llevadero el frío, me doy cuenta de que el otoño de este año tuvo una presencia contundente pero veloz.

Contundente, porque significó un cambio en colores (absolutamente resplandecientes), temperatura (fresca pero agradable), comida (más calorífica, sí, por tanto deliciosa, ja)...

Y en mi vida, marcó un antes y un después en el descubrimiento de lugares, de amigos y de mi propia persona. Un cambio intesante.

Mi concepción de los suizos, por ejemplo, cambió. Había escuchado las típicas frases de "cronometrado como un reloj suizo", "tan bueno como un chocolate suizo" y demás. Sí, son todo eso y definitivamente, son mucho más, una cultura con las ideas muy claras.

Paisajes perfectos, calles perfectas, instalaciones públicas perfectas, todo de primer mundo. Auténtico primer mundo. Todo gracias a su cronometrada organización que permite que el país funcione tan bien. Un país donde conviven el alemán, el francés y el italiano, con su respectivo toque de suizo según la ciudad. Nuevamente me dí cuenta de la importancia de hablar idiomas, porque sin ellos no es fácil adaptarte y mucho menos entender la cultura local. Por ello, a pesar de que me considero una persona adaptable, lamenté mi desinterés en la vida por aprender alemán. Uf.

Afortunadamente todo el mundo habla inglés. Viva el mundialmente conocido y hablado inglés.

Fue un cambio porque ahora sé que no me gustaría vivir en un país donde la inflexibilidad sea norma. Todo en su justa medida. Lo respeto, por supuesto...aunque mi espíritu latino no lo comparte.

En fin, que entre pitos y flautas el tiempo ha pasado en un santiamén, el chocolate suizo es estupendo y por supuesto, el fondue sí que me ha conquistado.


Uf, todo esto para concluir que cada estación del año, cada país, cada lugar tiene su encanto.

Como dijera el famoso novelista francés Albert Camus,  “In the depths of winter I finally learned there was in me an invincible summer”.

2 de diciembre de 2010

El sombrero

La idea de llevar sombrero no me había cruzado la cabeza hasta que viví en Francia, durante varios meses, los inviernos más fríos que he conocido (¡-20°C!) . Sentir la nieve que pega en la cara, el aire seco que quema la piel, incluso la neblina densa y helada que hace perder por completo la visibilidad (no en coche, caminando), uf, todo rematado con un dolor de cabeza que no es provocado por otra cosa que por el frío. 
Ahí fue cuando me di cuenta de su presencia indispensable en invierno. Desde entonces, veo sombreros por todas partes.
Sí, mil formas de ponerse el sombrero...y se notan más en esta época del año, donde el frío se manifiesta en todo su esplendor y donde más que un accesorio, ¡se convierte en un arma para combartir la temperatura! Pero no hace falta llevarlo como si fuera un casco para la batalla, ja.

¿Importa el estilo del sombrero? Mmm...sí, importa. Sobre todo, para que luzca y uno luzca con él, para que se añada un elemento que denote parte de la propia personalidad al vestuario y simplemente, para sentirse con comodidad al llevarlo.
De lana, de fieltro, de piel, de pelo (real o sintético), de materiales diversos, de estilos y de colores también, es un elemento indispensable para añadirse automáticamente unos cuantos grados de temperatura al cuerpo.

Qué delicia encontrar ese sombrero que será el gran compañero del invierno.


Así que con unos buenos guantes, unas buenas medias de lana, unas botas, bufanda, abrigo y por supuesto, sombrero, lista para la acción.

Porque es muy cierto lo que dicen "Estando yo caliente, ríase la gente".