14 de diciembre de 2010

Lucia y Magnus


Domingo invernal, nieve y -°7C. Tarde de chocolate caliente, tarta de cerezas, galletas con chocolate, otra tarta de vainilla con chocolate y un pay de frutas de la estación. Y para cerrar la tarde, cremant luxemburgués con una interesante sesión de caricaturas en francés.

Así fue como disfruté de Lucia y Magnus,  unos gemelos encantadores. ¿Por qué encantadores si todos los niños son encantadores? Bueno, porque lo son, así, tal cual. Y también porque conozco a sus padres desde antes de que ellos estuvieran siquiera en proyecto y me fascina el resultado.

Snorre y Anne son una pareja de lo más europea. Él, un noruego que habla 5 idiomas, dedicado a las finanzas, ciudadano del mundo y un hombre que sabe ser amigo como pocos. Ella, belga, abogada, 3 idiomas, con una figura envidiable (no parece que haya tenido 3 hijos) y apoyando siempre a su amor en sus proyectos de vida.

Los conocí una tarde en Paris, en su casa cerca de la famosa Sorbonne, hablando horas y horas con champán (¡veo que el vino espumoso nos ha acompañado siempre!), canapés de salmón, foie gras y caviar. Amigos en común, muchas risas y más comida en el 5ème, el también famoso Quartier Latin. Al instante sentí que serían unos amigos para toda la vida.

Ahora, casi 5 años después, convivo con sus hijos.

Me resultó sumamente fascinante observar a dos niños de 2 años 4 meses comunicarse en luxemburgués entre ellos, con sus papás en noruego o francés y con el resto, en...¡una mezcla de todo!



Lucia es una niña muy femenina, coqueta y dulce. Es imposible no sentir ternura por ella. Además, me encanta su estilo, su sonrisa y sus modales.

Magnus, un pequeño vikingo que cuida a su hermana, le gustan los cuentos en noruego y es simpático por naturaleza.

Conocer a estos niños me hace pensar en lo importante que es inculcarles habilidades trascendentales, herramientas que en un futuro seguramente agradecerán, porque son unas auténticas esponjas. Y el entender tantos idiomas los convierte en unos niños excepcionales. Qué privilegio tienen de crecer así.

Qué gracia cuando Anne nos contó una anécdota de los niños. Estaban comiendo ella y los gemelos cuando de repente, Lucia le pegó a Magnus. Él, respondió diciéndole algo así como salope, que significa puta algo no propio para decirle a una hermana, en francés. Anne, alarmada, lo comentó con amigas, ¿cómo era posible que el niño le hablara así a su hermana? ¿Dónde habrá escuchado eso? No no...cuando una de ellas le dijo que quizás lo que quería decirle era algo así como haal op, que significa "para" en luxemburgués.

Uf. Menos mal. Estos niños se comunican de forma que sus padres no entienden.

No me perderé su crecimiento. Espero ser una privilegiada testigo del desarrollo de unos próximos ciudadanos del mundo. Y eso es fascinante.

5 comentarios:

  1. La pasarán bien esos dos.

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  2. Qué bonitos niños. Si tengo hijos, trataré de educarlos así.

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  3. Muy lindas fotos, muy lindo relato.
    Sigue gustándome el blog.

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  4. Gracias por los comentarios.
    Son unos niños encantadores.
    Hermosos, educados, simpáticos...no hay palabras.

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