31 de marzo de 2011

Plato histórico


Esta foto es nada más y nada menos que de la base de un plato. ¿Qué tiene en particular? No es de las finísimas vajillas de porcelana chinas que tanto gustan en la lista de bodas...no, hay que observar y pensar en lo evidente.

Es un plato hecho en la República Democrática Alemana. Es pues una pieza absolutamente histórica. Me topé con ella en una cena en casa de unos amigos y en cierto momento, uno de ellos azarosamente, volteó el plato (ya vacío, claro) y lo mostró, para la sorpresa de todos. No pude resistir y le tomé la foto.

Para refrescar la memoria, la República Democrática Alemana fue una república socialista establecida en 1949 en el territorio alemán ocupado por la URSS a finales de la Segunda Guerra Mundial, y que existió hasta 1990 después de una serie de acontecimientos históricos que conocemos (la caída del muro de Berlín, por ejemplo), dando lugar a la reunificación del país y a la Alemania actual.

Mmm...y coincidentemente, esto ocurrió justo el día de la celebración del ex presidente de la Unión Soviética Mijaíl Gorbachov, que cumplió 80 años este mes de marzo (sí, el último dirigente de la URSS y a quien se le atribuye la liberación de Europa Oriental y por ello, el Premio Nobel de la Paz 1990).

Echo a andar mi imaginación sobre lo que los habitantes de entonces pudieron comer en un plato de éstos, considerando que su cocina era algo diferente de la Alemania capitalista. Seguramente tenía una gran influencia rusa, húngara y demás países orientales a los que podían viajar. Quizás algunas especias no las usaban, incluso no las conocían, como el orégano. Igual con el buen vino. Supongo que existiría una gran estandarización de sus platillos...y sin duda, todo ello es parte del acervo cultural de la humanidad.

¡Vaya reflexión a partir de un plato!

29 de marzo de 2011

Arte de Letonia

Soy fan desde hace mucho tiempo del Art Nouveau, en particular de su mayor exponente, el gran Alfons Mucha, que descubrí en un viaje por Praga, la capital de su país natal. Me impresionó la delicadeza de sus trazos, la sutileza de colores y la estética en sí predominante en su trabajo.

Y bueno, hace poco tuve ocasión de ir al Museo Nacional de Historia del Arte de Luxemburgo, en el cual me topé con el siguiente cuadro (es una foto tomada con mi iPhone, antes de que alguien lo prohibiera):

Une princesse avec un singe  (Una princesa con mono), de 1913.

Es un bellísimo cuadro obra de Janis Rozentāls, pintor del siglo XIX y sí, un buen exponente del Art Nouveau y del simbolismo en Letonia.

Me gustó por los colores, el trabajo en el cabello de la princesa, las joyas que lleva y la forma de S que se hace con su figura.

En dicho siglo, los jóvenes intelectuales de ese país tomaron conciencia de las nuevas corrientes de pensamiento, las cuales influyeron su creación artística de manera determinante. Así, buscaron que llegara a Riga el gran movimiento modernista. Y ahora, este museo presenta una muestra de 50 obras trascendentales de Rozentāls, Purvlitis y Walter.

Quedé gratamente sorprendida al salir del museo. Me cautivó nuevamente esta corriente artística y la sensibilidad con la que Rozentāls plasmó a la joven princesa. Y confirmo que el arte es un diálogo...


24 de marzo de 2011

La verdadera parisina


Me acaban de regalar este libro, escrito por la siempre chic Ines de la Fressange (sí, la gran musa de Karl Lagerfeld). Parece ser que desvela en él los secretos de lo que implica ser una verdadera parisina.
Vamos, que es una guía con sus mejores trucos para vestir, dónde comprar y dónde comer en Paris.

Ha sido escrito y dibujado por ella, cuenta con la colaboración de Sophie Gachet (periodista de la revista Elle)  y con fotografías de su hija como modelo.

Me encantó su pasta color rojo sangre, las letras en color oro y esa imagen de "biblia" que tiene. Promete pues convertirse en el libro de consulta más snob de su tipo.

He aquí un breve video sobre el Making of de la campaña del libro, para que quienes no conocen a Ines de la Fressange, tengan una mejor idea de su personalidad.



Y me pregunto, ¿el estilo de la parisina, se adquiere o se nace con él? Ya veré qué tan factible es lo que presenta en su libro. Por lo pronto, ¡me voy a leerlo!

21 de marzo de 2011

Por Japón


Hace un año exactamente, un grupo de amigos decidimos visitar Japón. Era una gran oportunidad, aprovechando el viaje del periodo residencial del master en China. Y ahora puedo decir más que nunca que sí, fue una gran oportunidad. Hablaré pues del porqué.

Para empezar, por la obvia distancia a Tokyo. Desde cualquier lugar donde normalmente suelo estar es una capital muy lejana. Así que dada la cercanía en aquella ocasión, bien valía la pena.

Otra razón fue que nuestro viaje estuvo asesorado por una gran amiga española-japonesa, que nos hizo un itinerario sumamente detallado y excitante, con un toque turístico sí, pero con un componente de habitante muy importante que nos permitió conocer sitios del día a día de los tokyotas (templos, restaurantes, tiendas, parques...).


Lo más importante para mí fue que este viaje nos unió mucho por las diferentes circunstancias en las que estuvimos...y sobre todo, porque fuimos testigos de lo extraordinarios que son los japoneses.

El viaje a Tokyo inició con sorpresas. La primera, que después del viaje a Shanghai me topé en el hotel, al momento de hacer el check-in, con que mi tarjeta estaba bloqueada por un intento de fraude en el gran país de la piratería. Auch auch. Llegamos en fin de semana, los bancos en Europa ya estaban en viernes por la tarde y hasta el lunes por la mañana (lunes por la tarde-noche en Tokyo) abrirían sus puertas...lo cual, para mí, implicaba varios días sin dinero y sin duda, no era la mejor situación para iniciar un viaje en un país tan particularmente caro. Para empezar, no podía acceder a la habitación.

Y he aquí la primera gran muestra de la confianza en los demás de la cultura japonesa (y de mis amigos): me dejaron entrar a la habitación durante todo el tiempo que estuve ahí, teniendo como única garantía al grupo de amigos con el que iba, no más. Heroicamente, un amigo me prestó dinero en el viaje hasta que recuperé la tarjeta (sí, eso fue un gran respiro). En otro país occidental, sin ningún tipo de reparo hubieran dicho que no entraba al hotel sin una garantía. Los japoneses aún confian en la gente. Y mi amigo confió en que yo le pagaría (y así fue, claro).

Más tarde, todos con ganas de fiesta, salimos en búsqueda de una zona recomendada en el itinerario de nuestra amiga. Sin embargo, nos perdimos y en un momento dado, tres jóvenes japonesas nos llevaron (sin dejar de sonreír en un sólo momento) hasta la puerta del sitio que a ellas les gustaba para salir. Eso implicó para ellas un desvío considerable en su ruta y para nosotros, una serie de eventos (todos afortunados) sumamente divertida. En un país latinoamericano, en los tiempos de inseguridad que corren, quizás no hubiera pasado. Otra muestra más de que aún confían en la gente y de que son hospitalarios.

Otro de los días buscábamos un restaurante muy típico en cierta zona. Nuevamente nos perdimos. Al preguntarle a un señor (en traje y corbata) cómo podríamos llegar a ese lugar, nos topamos con que él prefería llevarnos hasta ahí, a la misma puerta del restaurante. También lo hizo de la forma más amable, sonriente y cálida. Así que, a pesar de su aparente estatus social o quizás gracias a él, su amabilidad se manifestó.

La anécdota final es que, el último día de nuestro viaje, para variar nos perdimos en la ruta del metro. Aprovechando al máximo el tiempo, fuimos a visitar el monumento a las víctimas de Hiroshima. Por la zona, le preguntamos a una señora cuál sería la mejor forma de llegar hasta el hotel (nos quedaba el tiempo justo para coger las maletas y tomar el bus que nos llevaría al aeropuerto). A decir verdad, todavía nos volvió a sorprender  que nos llevara hasta el hotel, ella también estresada, viviendo nuestra angustia, corriendo todos para alcanzar el bus y alegrándose igual por lograrlo.

Con todos y cada uno de estos "guías" nos tomamos una foto del recuerdo. Regresamos más que felices por el trato que recibimos y deseando volver...más bien, deseando no irnos, de ese país donde se mezcla la tradición más antigua con el último avance tecnológico del mundo. Ese país que tiene una calidad en su gente por demás exquisita, donde las emociones las muestran con actos de constancia y determinación.


Ahora, con la gran tragedia que vive a un año de nuestra visita, no puedo dejar de pensar en que fue todo un privilegio ese viaje y que nadie, pero en particular ellos, se merece esa catástrofe.

Así que, tal como lo hice en sus templos, me uno a todas las oraciones para que ese gran país no pierda la gran fortaleza y la calidez que tiene, para que se recupere lo más exitosamente posible de este horror y que las víctimas descansen en paz.


Cierro con el siguiente proverbio japonés de la filosofía samurai:

"Los que se aferran a la vida mueren, los que desafian a la muerte sobreviven."

15 de marzo de 2011

Aire primaveral




Hoy, de paseo por la ciudad, me encontré con esta bici que me encantó. Me fascinaron los colores, las flores y el gran aire primaveral que despliega.

Y me viene a la mente la siguiente frase:

"If we had no winter, the spring would not be so pleasant; if we did not sometimes taste of adversity, prosperity would not be so welcome".  ~Anne Bradstreet

Qué delicia. Me voy a disfrutar del sol de este día.  :)

12 de marzo de 2011

Coincidencia...

Sí, llamémosle así, coincidencia...

Mi primer confidente, mi amigo más confiable, el más leal y el más cool de todos, amante de la música y un soñador demasiado realista me presentó en alguna ocasión, hace ya algunos años en la ciudad donde solíamos vivir, a los integrantes del grupo mexicano Zoé. Ah, es que debo decir que este gran amigo ha tenido siempre un músico en su interior, que desahoga su talento representando artistas.

En esa ocasión, llevó al grupo a dar por primera vez conciertos por allá. Así que todos los amigos (como los buenos amigos hacen), fuimos al concierto y después al after-party con la banda. A partir de entonces, el grupo se convirtió en parte del repertorio musical de todos, por gusto y por la "cercanía" que se sentía con ellos.

Muchos años después, en Europa, conocí a otro hombre que desde el principio emana buena vibra, inteligente y con unas ideas muy claras. También él es un amante de la música y del skate, disfruta de los fines de semana con amigos practicando la patineta y descubriendo nuevos sitios en compañía de amigos y su novia. Él encausa su talento musical trabajando en una gran empresa de música como director.

Lo conocí en el master.  Así que, en una ocasión, en la presentación del trabajo final de la materia de Estrategia, nos sorprendió a todos llevando a una chica española muy talentosa, Anni B Sweet, a cantar una canción acompañada de su guitarra. Igualmente, charlamos un rato con ella y la sentimos "cercana" por haber sido como una compañera más.

Y bueno, hace un momento, mientras navegaba por Internet... me topé con el siguiente video:




Sí, León Larregui de Zoé y Anni B Sweet en un fantástico dueto.

A esto, se le llama mínimamente coincidencia... ¿o no?

¡El mundo es un pañuelo, señores!


9 de marzo de 2011

Último editorial


Este es el último editorial de Carine Roitfeld, en la revista de Vogue Paris del mes de marzo. Ha sido un número muy esperado por todos los que han sido seguidores de la célebre editora. Un número agridulce, quizás, por la despedida de ella y por la celebración de sus 10 años al frente de la publicación.

Me gustó muchísimo por el hecho de que está escrito por ella, con su puño y letra. Para mí, eso denota de cierta manera las ganas de "abrazar" a sus lectores, de tocarlos y no decirles adiós, sino hasta luego, como bien pone ahí.

Agradece a todos los que hay que agradecer en su caso. Al Presidente de Condé Nast  Jonathan Newman por permitirle expresarse libremente y sobre todo, agradece a los lectores por su lealtad.

Se especulan varias teorias sobre su futuro, como por ejemplo, el que pueda estar a cargo de Vanity Fair en Francia. Sólo el tiempo dirá qué mejor plan hubo para ella.

La frase con la que cierra:  "C’est parce que tout doit finir que tout est si beau... À bientôt”*  es definitivamente una forma de cerrar con toda la seguridad que ella siempre ha manifestado.

Y a propósito de la celebración del Día de la Mujer, he aquí una que ha sabido bien tomar las riendas de su vida. Ejemplo para muchas de nosotras en cuanto a tomar decisiones y no arrepentirse de ellas.

Vamos a ver qué rumbo toma ahora la propia revista a cargo de Emmanuelle Alt.

À bientôt, Madame Roitfeld!


* Es porque todo debe terminar que todo es tan bello... Hasta pronto.

2 de marzo de 2011

My Paris, I

Hay varias cosas que me hacen sentir que estoy ya en MI París. Sí, mío y sólo mío (ilusa, ja). Bueno, el París que me gusta y por el cual me siento cómoda al pasear, visitar y nunca me aburre.

Una, es el ver el monumento a La Bastilla, en la plaza del mismo nombre.


Es un lugar que me gusta porque es la intersección de tres distritos de la ciudad (el 4°, el 11° y el 12°), de los cuales me gusta el 4°. Me resulta familiar esta zona porque he estado alojada varias veces en el departamento de unos amigos que viven justo por ahí. Es una zona muy turística, sin embargo tiene lugares poco visitados por los foráneos que resultan agradables. Sobre todo, es posible encontrar restaurantes abiertos hasta muy tarde y cenar de manera decente (cosa poco menos que imposible en los sitios muy turísticos).



Otro lugar que me gusta y me da la vida es el Hôtel de Ville, un edificio espectacular ubicado en el distrito 4, no tan lejos de donde se encuentra el lugar anterior. Me gusta por las fuentes que tiene, la majestuosidad de la construcción y el ambiente que hay por la zona.  Es  precioso de día y de noche (tiene una iluminación escénica resplandeciente), sobre todo en verano porque la gente se tumba a tomar el sol, hay música, conciertos y se puede pasear con un buen helado en mano.   ;)

Me vienen muy buenos recuerdos de ahí. Uno en particular, con mi amiga italiana, donde no parábamos de reír, de soñar despiertas, de pasear, comer crêpes, tomar sidra, ver tiendas y ser seducidas por unos genuinos sombreros Panamá. Oh, la la!!  Sí, en un mercadillo ubicado justo al costado del edificio nos topamos con una exhibición exhaustiva de sombreros, que nos atrajo y caímos (en realidad, yo traía el deseo de poseer uno desde hacía ya un buen tiempo...así que fue tarea fácil para el vendedor).

Más aún, me enloquece llegar al 3°, al famoso Le Marais. El ambiente en todo el barrio es de lo más trendy, divertido y avant-garde como pocos he visitado. No me canso de visitar sus cafés, bares y sobre todo, tttiiieeennndddaaasss vintage. Uy, no sé si hablaré de ellas...es un secreto que he tenido muy buen guardado. Mmm... lo voy a pensar!

Ti ru ri ru...