21 de marzo de 2011

Por Japón


Hace un año exactamente, un grupo de amigos decidimos visitar Japón. Era una gran oportunidad, aprovechando el viaje del periodo residencial del master en China. Y ahora puedo decir más que nunca que sí, fue una gran oportunidad. Hablaré pues del porqué.

Para empezar, por la obvia distancia a Tokyo. Desde cualquier lugar donde normalmente suelo estar es una capital muy lejana. Así que dada la cercanía en aquella ocasión, bien valía la pena.

Otra razón fue que nuestro viaje estuvo asesorado por una gran amiga española-japonesa, que nos hizo un itinerario sumamente detallado y excitante, con un toque turístico sí, pero con un componente de habitante muy importante que nos permitió conocer sitios del día a día de los tokyotas (templos, restaurantes, tiendas, parques...).


Lo más importante para mí fue que este viaje nos unió mucho por las diferentes circunstancias en las que estuvimos...y sobre todo, porque fuimos testigos de lo extraordinarios que son los japoneses.

El viaje a Tokyo inició con sorpresas. La primera, que después del viaje a Shanghai me topé en el hotel, al momento de hacer el check-in, con que mi tarjeta estaba bloqueada por un intento de fraude en el gran país de la piratería. Auch auch. Llegamos en fin de semana, los bancos en Europa ya estaban en viernes por la tarde y hasta el lunes por la mañana (lunes por la tarde-noche en Tokyo) abrirían sus puertas...lo cual, para mí, implicaba varios días sin dinero y sin duda, no era la mejor situación para iniciar un viaje en un país tan particularmente caro. Para empezar, no podía acceder a la habitación.

Y he aquí la primera gran muestra de la confianza en los demás de la cultura japonesa (y de mis amigos): me dejaron entrar a la habitación durante todo el tiempo que estuve ahí, teniendo como única garantía al grupo de amigos con el que iba, no más. Heroicamente, un amigo me prestó dinero en el viaje hasta que recuperé la tarjeta (sí, eso fue un gran respiro). En otro país occidental, sin ningún tipo de reparo hubieran dicho que no entraba al hotel sin una garantía. Los japoneses aún confian en la gente. Y mi amigo confió en que yo le pagaría (y así fue, claro).

Más tarde, todos con ganas de fiesta, salimos en búsqueda de una zona recomendada en el itinerario de nuestra amiga. Sin embargo, nos perdimos y en un momento dado, tres jóvenes japonesas nos llevaron (sin dejar de sonreír en un sólo momento) hasta la puerta del sitio que a ellas les gustaba para salir. Eso implicó para ellas un desvío considerable en su ruta y para nosotros, una serie de eventos (todos afortunados) sumamente divertida. En un país latinoamericano, en los tiempos de inseguridad que corren, quizás no hubiera pasado. Otra muestra más de que aún confían en la gente y de que son hospitalarios.

Otro de los días buscábamos un restaurante muy típico en cierta zona. Nuevamente nos perdimos. Al preguntarle a un señor (en traje y corbata) cómo podríamos llegar a ese lugar, nos topamos con que él prefería llevarnos hasta ahí, a la misma puerta del restaurante. También lo hizo de la forma más amable, sonriente y cálida. Así que, a pesar de su aparente estatus social o quizás gracias a él, su amabilidad se manifestó.

La anécdota final es que, el último día de nuestro viaje, para variar nos perdimos en la ruta del metro. Aprovechando al máximo el tiempo, fuimos a visitar el monumento a las víctimas de Hiroshima. Por la zona, le preguntamos a una señora cuál sería la mejor forma de llegar hasta el hotel (nos quedaba el tiempo justo para coger las maletas y tomar el bus que nos llevaría al aeropuerto). A decir verdad, todavía nos volvió a sorprender  que nos llevara hasta el hotel, ella también estresada, viviendo nuestra angustia, corriendo todos para alcanzar el bus y alegrándose igual por lograrlo.

Con todos y cada uno de estos "guías" nos tomamos una foto del recuerdo. Regresamos más que felices por el trato que recibimos y deseando volver...más bien, deseando no irnos, de ese país donde se mezcla la tradición más antigua con el último avance tecnológico del mundo. Ese país que tiene una calidad en su gente por demás exquisita, donde las emociones las muestran con actos de constancia y determinación.


Ahora, con la gran tragedia que vive a un año de nuestra visita, no puedo dejar de pensar en que fue todo un privilegio ese viaje y que nadie, pero en particular ellos, se merece esa catástrofe.

Así que, tal como lo hice en sus templos, me uno a todas las oraciones para que ese gran país no pierda la gran fortaleza y la calidez que tiene, para que se recupere lo más exitosamente posible de este horror y que las víctimas descansen en paz.


Cierro con el siguiente proverbio japonés de la filosofía samurai:

"Los que se aferran a la vida mueren, los que desafian a la muerte sobreviven."

12 comentarios:

  1. Impresionante. Estoy muy conmovido y con muchas ganas de conocer Japón.
    Que Dios los ayude para que así sea.
    Me gustó muchísimo tu redacción.
    Saludos!

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  2. Qué buen post y excelente relato.
    Me ha gustado mucho que resaltas la cultura.

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  3. Ahora sí que Lost in translation, no? Hahaha!!
    Ojalá que salgan fortalecidos los japoneses del tsunami. Siempre han sido punta de lanza y seguramente lo serán otra vez.
    Después nos cuentas a qué lugares fueron, que sería muy interesante también.
    Un saludo cordial,
    JA

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  4. Super interesante Lucy! gracias por compartir tus experiencias, creo que es una cultura muy especial, y por lo mismo que tú los mencionas creo que podrán salir adelante, sobre todo por su manera de pensar y actuar! Es impresionante ver que aún en la desgracia no se muestran derrotados, y son limpios y ordenados! eso es de admirarse.
    Me encantó tu post! disfruté mucho!
    Un abrazo

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  5. Está bien cool :D
    Me gusta mucho como escribes

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  6. Muchas gracias por sus comentarios.
    Efectivamente, es una cultura excepcional, que a mí en lo personal me marcó por su gran educación, clase y estilo, que se manifiesta no sólo en su forma de vestir sino en su gran sentido de decencia, urbanidad y respeto al prójimo.
    A nosotros, como extranjeros, nos hicieron sentir que éramos más que bienvenidos en su país...y eso, de verdad que se agradece.

    ¡Muchos saludos!

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  7. lucy gracias a ti sabemos q japon es un excelente pais, q esta desgracia no detendra jamas su buena voluntad y su amabilidad ltg.

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  8. LTG, supongo que al ser una cultura milenaria, no será la primera vez que se topan con un problema tan grande y salen adelante. Ojalá que así sea para que siga siendo el gran país que es y el resto del mundo lo pueda disfrutar.
    Muchas gracias por tu comentario.
    ¡Saludos!

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  9. RMF. que cultura tan disciplinada. Se merecen lo mejor. A un año de el Tsunami, se ve la recuperacion increible. Gracias GUAPA, sigue compartiéndono tus experiencias, viajamos a travez de tus hermosos relatos. Nuévamente GRACIAS GUAPA.

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    1. Muy disciplinados, exactamente, RMF.
      Yo quedé gratamente sorprendida por su hospitalidad y buen trato, son personas de trato muy fino.
      Qué bueno que te gustan mis relatos.
      ¡Muchas gracias por tus comentarios!

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  10. Espectacular ciuddad, gente excepcional, y cultura de la que muchos paises deberíamos aprender. Tu forma de contarlo no tiene precio.

    Efectivamente fue un viaje increible que nunca olvidaremos.

    Ojalá, te veamos pronto y podamos volver a recordar esa experiencia todos juntos.

    Un fuerte abrazo

    Jose

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    1. Jose,

      ¡Qué gusto ver tu mensaje!
      Recordarás cada detalle de ese fantástico viaje que nos llenó de tantas momentos únicos, que como dicen, allá se quedan.

      Mil gracias por tu comentario.

      Habrá que repetir otro viaje por allá.

      Otro abrazo más fuerte.

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