31 de mayo de 2011

Kasuga y la mezcla de culturas

Atendí el viernes pasado a una conferencia que me gustó mucho por varios motivos.
En primer lugar, porque fue impartida en mi lugar de origen, donde la verdad no abundan eventos de este tipo. En segundo, porque fue gratis (aún más increíble). En tercero, porque aunado a lo anterior, quien la impartió fue Carlos Kasuga Osaka, director general de Yakult México, una empresa innovadora y pujante en el país y cuarto, porque quien hizo posible todo esto fue un grupo de jóvenes padres de familia motivados por compartir con la ciudad esa gran experiencia motivacional.

Ya he hablado antes del respeto que tengo por los japoneses y de la grata impresión que me dejó el país cuando lo visité. Ahora, el haber escuchado a un "hijo de inmigrantes japoneses que en los años 30 tuvieron la gran visión de escoger esta tierra mexicana y con moldes japoneses fue formado. De fabricantes japoneses pero ensamblado en México. ¡Y, lo que está hecho en México, dicen que está bien hecho!", según fueron sus graciosas palabras al iniciar la conferencia, quedé absolutamente fascinada por la mezcla cultural y el resultado tan fascinante que ha tenido. Lo mejor de Japón y lo mejor de México. Vaya combinación.

Habló de varias cosas, como los cuatro pasos para ser un empresario de excelencia:
  • El bien ser. Honesto, Puntual y Disciplinado. “El principio fundamental del respeto: Si no es tuyo debe ser de alguien.”
  • El bien hacer. Todo lo que se hace, hacerlo muy bien.
  • El bien estar. Quienes son un "bien ser", dan a su familia y entorno más de lo que recibieron. Así, siguiendo estos tres pasos, eventualmente se llegará al siguiente.
  • El bien tener.
Y algo que me llamó mucho la atención, la actitud ante la religión y la vida de unos y otros. Según decía, los trabajadores japoneses y los latinos son iguales. Gustan de las peregrinaciones, amuletos y las celebraciones religiosas. Sin embargo, los latinos vamos a los templos a PEDIR mientras los japoneses van a OFRECER. Y con ello se pueden entender muchas actitudes sindicalistas en los países.

En cuanto a la actitud ante la vida, contó una breve historia de un pequeño elefante al que desde muy pequeño lo ataron de la patita. Luchó y luchó por liberarse hasta que sangró; con el paso del tiempo se le formó un callo en la patita y otro en la cabeza que decía “Yo no puedo”. El elefantito creció y nunca pensó que podría con su tamaño y fuerza liberarse. Simplemente ya no podía. Y es eso lo que le ocurre a muchos jóvenes, que desde niños escucharon que les decían que no podían, que son unos tontos, que son la vergüenza de la familia...y cuando crecen, llevan ya ese estigma en la cabeza, del no poder. Es decir, se creó un fracasado.

Cerró con otro cuento que su padre le contó desde niño, el cual conmovió a todo el público que estaba alrededor:

"Había un bosque en el que vivían muchos animalitos. De repente este bosque se empieza a incendiar y todos los animales huyen. Sólo hay un gorrioncito que va al río, moja sus alitas, vuela sobre el bosque incendiado y deja caer una gotita de agua, tratando de apagar el incendio. Va al río moja sus alitas, vuela sobre el bosque incendiado y deja caer una o dos gotitas de agua, tratando de apagar el incendio.

Pasa un elefante y le grita al gorrioncito: '¡No seas tonto! ¡Huye como todos! ¡No ves que te vas a achicharrar!' El gorrioncito voltea y le dice: 'No, este bosque me ha dado todo, familia, felicidad y le tengo tanta lealtad que no me importa que me muera, voy a tratar de salvarlo.'

Nuevamente, va al río, moja sus alitas y revolotea sobre el bosque incendiado y deja caer una o dos gotitas de agua.

Ante esa actitud, Dios se conmueve, deja caer un diluvio y el incendio se apaga.

Y así, el bosque vuelve a reverdecer y a florecer, y todos los animalitos vuelven a regresar y a ser felices, más felices de lo que eran."

Y con esto, comparó al bosque con México y con cualquier país de Latinoamérica. Quizás estamos en un gran incendio (una crisis política, social, económica y moral), sin embargo, pidió que todos los días dejemos caer una o dos gotitas de sudor y de trabajo. ¡Si así lo hacemos, el país nos lo agradecerá y Dios los bendecirá!

Tengamos fe.

23 de mayo de 2011

Masquerade


Recién desempacada de Europa, uno de mis mejores amigos cumplió años, para lo cual organizó una divertida fiesta de antifaces. Siempre me han gustado los antifaces. De hecho, el año pasado mi gente me organizó una fiesta sorpresa de cumpleaños donde llevaron antifaces, sombreros y sobre todo, mucha actitud (indispensable en una fiesta sorpresa). :)

Y bueno, como no tenía preparado un antifaz para la fiesta de mi amigo, me dispuse a hacerlo (debo confesar que las manualidades siempre me han gustado)...y quedó así.

La verdad, me gustó. Y creo que a más de una persona en la fiesta también, porque varias veces estuvieron a punto de llevárselo, jaja.

Este fue el resultado final.
Así que hubo rencuentros, fotos, buena música, charlas deliciosas, cena mítica y amigos entrañables. Y todo esto, detrás de un antifaz...

9 de mayo de 2011

Otra coincidencia


Bueno, dirán que no paro de hablar de Paris...pero es que al ser una de mis ciudades favoritas, de manera obvia tengo un montón de recuerdos de ahí.

Así que hoy hablaré de la última coincidencia que tuve en torno a la bella Ciudad Luz.

A ver, por dónde empiezo. Bueno, por el principio.

En una ocasión estuve con mi mejor compañero de viaje comiendo en el restaurante La Cour Jardin del fabuloso hotel Plaza Athenée (de Paris, claro está), más exactamente, en mayo del 2009. Comimos delicioso en la terraza, las plantas como de paraíso, el ambiente era por demás cosmopolita y el clima inmejorable. Sí, la mejor de las compañías, un sitio hermoso, el paladar contento, mi ciudad favorita...uf uf, a esto llamaría yo un momento exquisito. En cierto punto, nos atendió un sommelier con toda la pinta de latino y con el trato amable característico de uno bueno, sin embargo, no hablamos de esos detalles...sino del vino que nos sugería para maridar esa comida. Y así quedó, estuvimos algunas horas sin ganas de irnos de ahí y disfrutando a tope del restaurante (este hotel es muy célebre por haber sido set de varias películas y series, entre ellas, de la que tanto me gusta, Sex & the City).

Años después, en el último viaje que hice de Paris a México, justo en cuanto me subí al avión entré al baño. Salgo y me encuentro con alguien sentado en mi lugar. Amablemente le digo que ese era mi sitio (busco siempre ir en ventanilla) y él se cambia de lugar. Charlamos un poco, como buenos compañeros de fila. Entre otras cosas, me contó que su nombre es Rogelio, mexicano, que ha vivido en Nueva York y en Paris desde hace tiempo y que trabaja ahí nada más y nada menos que en la Torre Eiffel, en uno de sus restaurantes. Ese sí que es un trabajo de altura. Es sommelier en el célebre Jules Verne, que comanda el chef Alain Ducasse (denle click a los links que he puesto, para que sueñen conmigo).

Entre las cosas que ha hecho en la ciudad, figura el haber trabajado como sommelier en el Plaza Athenée...y en el 2009 ¡¡fue él quien nos atendió en aquella ocasión!! ¿Cómo lo sé? Gracias a que él hizo memoria y que a mí me llegó uno de esos flashes mentales donde lo vi claramente. Sí, se acordaba de nosotros perfectamente, del acento, del físico, de la hora, de todo. Wow, vaya memoria.

La verdad, es que nunca creí que una coincidencia así pudiera suceder y menos aún, que alguien tuviera dicha memoria para entre tantas y tantas personas, años después, se acordara de un momento tan cotidiano para él, pero sin igual para nosotros.

Me habló de sus futuros planes y desde aquí, le envío toda la buena vibra deseándole mucho éxito. Espero en alguna ocasión volver a coincidir con él.

Les dejo aquí un breve video de la famosa Torre Eiffel, en uno de esos momentos mágicos donde se ilumina por un minuto (en el segundo piso es donde se encuentra el restaurante donde trabaja Rogelio).


P.D. Prometo dejar de hablar de Paris en un buen tiempo.

4 de mayo de 2011

Un poco de ausencia

Uy, ahora sí que he estado ausente...

Cuántos momentos que no he podido compartir por el simple y llano motivo de la ausencia de tiempo. Sí, las últimas semanas han sido un auténtico torbellino, pero uno inspirador, sorprendente y reconfortante.

Haciendo un breve adelanto, puedo decir que la Semana Santa me trajo gratos recuerdos de la que viví el año pasado en Sevilla. A esa sí que le puedo llamar una experiencia religiosa. Para quienes no la hayan vivido, la recomiendo ampliamente. En los países latinoamericanos suelen existir grandes manifestaciones de fe como peregrinaciones, danzas, personificaciones del Vía Crucis, villancicos, pastorelas y demás. Al haber vivido esa Semana Santa en Sevilla, entiendo el por qué de la que seguramente es una herencia española o a la vez, una influencia americana para los españoles que vivieron del otro lado del océano y volvieron a España.

¿Y qué tiene en particular? Para mí, fue sin duda el despliegue de devoción que se presenta a través de los llamados "Pasos", que son imágenes representado la Pasión de las distintas cofradías.

Aún si no se es muy fervoroso, el ser parte de esa expresión cultural pone la piel de gallina. El conjunto de elementos, como las imágenes religiosas, los nazarenos (que son las personas que acompañan al paso en su trayecto y si no se han visto nunca la verdad es que resultan impactantes por su indumentaria, cubiertos completamente), los costaleros (que son quienes cargan cada paso en la séptima vértebra...uf, aunque son muchos, el esfuerzo físico es impresionante), la música con la banda que lleva cada paso, el ambiente en general de los locales y los turistas resultan muy impactantes.

Por lo pronto, dejo aquí un pequeño video que tomé con mi iPhone. Es un pequeñísimo fragmento de uno de los pasos, para que se hagan un poco la idea de lo que trata.



video

Y me fascinó ver las mujeres con su mantilla el Jueves Santo. Guapísimas. Todas vestidas de negro (por el luto) y con unos vestidos clásicos, ceñidos al cuerpo y bonitos.

Sé que la Semana Santa ya pasó, pero repito, estoy muy atrasada de noticias y hay que empezar por el principio.

Dejo este adelanto...