26 de agosto de 2011

Nuevo compañero

Sí, me despido hoy oficialmente de mi inseparable compañero de viajes durante los últimos 5 años. Ese fiel e indispensable elemento de mi vida con el cual he recorrido Europa, USA y conocí Asia, ese que tiene las distintas visas y ha sido el mejor testigo de mis andares: ¡¡mi pasaporte!!
El tiempo pasa volando y ya ha expirado.



Hoy, sentada en un restaurante de alta cocina mexicana del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México a punto de tomar un vuelo a la Madre Patria, lo asumo y le doy la bienvenida al nuevo, limpio, sin sellos, sin tachas aduanales, sin dobleces por el uso.

Dirán que soy exagerada (y ya lo saben, cursi), pero de verdad que da cierta nostalgia, porque siento que inicia una nueva era (¿será?).

Por lo pronto, lamento mi larga ausencia. Ya me pondré al día con los grandes momentos que he vivido en este tiempo...

¿Les ha pasado algo semejante, desprenderse de un objeto y sentir que cierran una etapa?