30 de octubre de 2012

Este post no es de viajes

Así es, este post es de otro tipo de experiencias. Soy un alma extra sensible cuando de animales se trata...eso ya lo sabía, lo ha sabido mi madre y ayer lo comprobé.

Cuántas veces hemos visto un animal atropellado en la carretera, desviando la mirada ante el bulto ensangrentado o lo que queda de él. La verdad yo nunca había visto el momento de un accidente de estos, pero ayer tuve la "fortuna" de ver, mientras conducía en un boulevard de alta velocidad cuando unos perros de gran tamaño perseguían a uno pequeño, que huyendo, saltó a la carretera y fue golpeado por un camión. El impacto fue enorme. Saltaron pelos tras la llanta del vehículo y el animal cayó al lado del camellón con un grito de dolor. 

Uf, sentí como si el impacto se proyectara hacia mí. Me orillé y detuve el coche. Iba acompañada por Mariano, quien se bajó a ver qué pasaba con el perrito ante mi insistencia. Levantó la cabeza, ¡seguía vivo! Yo le gritaba "¡Mariano, Mariano, quítalo de la carretera antes de que venga otro coche y lo aplaste por completo!". El perrito lo mordía, quizás por su dolor, su miedo, su desesperación... 

Un motociclista se paró también. Definitivamente me bajé del coche y desesperada (sin pensar) cargué al perrito y lo quité de la carretera. No me mordió ni puso la mínima resistencia. Mariano trajo una caja, la desarmó y en ella subimos el perrito al coche para buscar un veterinario. 

La mirada del animal, entre dolor, gratitud, desconcierto y desesperanza logró tocar mis fibras sensibles. No lloraba. Con la lengua de fuera y mucho temblor, se dejaba transportar. Se orinó. Le acariciamos la cabeza durante un largo rato para intentar transmitirle un poco de compasión, de cariño.

Tras una búsqueda casi fallida (durante 40 minutos y 3 veterinarios ausentes), logramos encontrar un veterinario que inmediatamente lo revisó. Era una perrita. Se quedó ahí, en observación. Más tarde regresé a ver qué pasaba con ella. Estaba en una jaula acostada, tapada con una manta, una pata vendada donde tenía puesto un suero. El dolor ya había pasado pero no dejaba de temblar.

Le pedí a la enfermera que abriera la jaula para acariciarla. Me advirtió que había estado mordiendo durante la tarde. Nuevamente, no puso ninguna resistencia conmigo. Se dejó acariciar la cabeza durante un ratito. Creo que me reconoció.  

Hoy el veterinario dará su diagnóstico definitivo. Al no estar ensangrentada, posiblemente tiene golpes internos, además de la fractura en las patas traseras. Implica, quizás, una operación o quizás, que se quede inmovilizada de por vida. 

No sé cuál escenario sea el menos dramático, no sé si sobrevivirá. Lo que sé es que la libramos de una muerte terrible ahí en la carretera y que sencillamente, yo no hubiera podido continuar mi rumbo sin haber hecho algo, por mínimo que fuera, viendo por el retrovisor al animalito intentado levantarse.

Parecerá un tema por demás irrelevante, pero en realidad no lo es. ¿Cuántos animales vagan por la calle sin dueño? ¿Cuántas veces hemos visto la crueldad de algunos al "rematar" a un animal malherido en la carretera y además, con unas risas? Recordemos que son seres vivos, sensibles y que forman parte de nuestra arca, de esta "arca de Noé".

Este post no tiene foto. Tampoco corresponde a una experiencia de viaje. Pero sí es un momento extrañamente exquisito, sí, por la "fortuna" de ver el accidente que me permitió experimentar el placer que provoca ayudar a un ser vivo, sin esperar absolutamente nada a cambio.

"Una de las glorias de la civilización sería el haber mejorado la suerte de los animales." ~ Théophile Gautier






6 comentarios:

  1. no manches, me sacaste lágrimas.Que bueno que la pudiste ayudar,ojalá que se salve.

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  2. Ojalá que todos nos sensibilicemos para con los animales que bueno hiciste esa gran obra. Todos debemos sensibilizarnos y cuidar de los animales.
    SIGUE ASI

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  3. Respuestas
    1. No se salvó. El veterinario diagnosticó una fractura de cadera y patas traseras, imposibilitándole hacer del baño y ningún tipo de recuperación satisfactoria. Me dijo que en los humanos equivale a quedar paralítico, pero ella sin poder usar silla de ruedas y sin poder hacer más nada.
      Al menos, tuvo una muerte tranquila y sin dolor. :(
      De cualquier forma, me despedí de ella y no pude evitar llorar.

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  4. esta es una historia genial... muy bien tu demuestras lo extraordinario ser humano que eres.

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    1. Pues es una historia muy triste y no es del tipo de post que suelo hacer, pero no lo pude evitar.
      Gracias por tus palabras, LTG.

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