30 de mayo de 2013

Barro Negro


Artesanía, colores y texturas caracterizan Oaxaca y el barro negro forma parte de ese alegre espectro folklórico. 

Visitar San Bartolo Coyotepec es una parada obligada en el estado sureño de México. ¿Por qué? Porque es cuna de la prestigiada elaboración de los productos de barro negro, ejecutados manualmente y cocidos en horno bajo tierra. Coyotepec proviene de "Coyotl", Coyote y "Tepec", Cerro.

Así, nuestro guía nos llevó hasta ahí, al taller de Doña Rosa, esa mujer oriunda del lugar que descubrió la técnica con la visión suficiente para enseñarla a su familia. Y fue uno de sus descendientes quien nos hizo una demostración de cómo se crea una pieza. Con indiscutible maestría, en cuestión de minutos, sus manos crearon una jarra ante los ojos azorados de todos. Claro está, esa demostración fue en "cámara rápida", ya que cada una de las piezas implica varios días de trabajo.

La casa-taller es un muestrario magnífico de auténticas piezas de museo: cántaros, vasijas, campanas, alhajeros, floreros, figuras caprichosas, cruces y joyería, bellísimos calados de flores y máscaras. Yo estaba como "niña en juguetería" entre tanta exquisitez. Uy, qué ganas de llevármelas a casa. 

Hay que decir que todas las piezas son ornamentales, su uso no es para contener agua debido a la porosidad del barro que permite ese acabado brillante, obtenido gracias al pulido manual de cada pieza con piedras de cuarzo antes de meterlas al horno.

Entre fotografías de artistas y celebridades, varios premios engalanan la entrada al taller. 

Y yo, no pude más que comprar un par de floreros con flores, un alhajero y un pequeñísimo gatito negro que pudieran viajar conmigo sin estropearse. Así fue. 

Piezas elegantísimas y orgullasamente hechas en México. 

¿Las conocen? ¿Les gustan? 

29 de mayo de 2013

Pre-boutique


He recibido mails preguntándome si están a la venta las fotos que aparecen en el blog, las que yo he tomado. Esas fotos representan mucho de mí, de mi vida...y cuando las veo, una y otra vez me transporto inmediatamente al lugar donde las tomé, al momento exquisito que me motivó a captarlo. 
Desde niña he sido aficionada de la fotografía y siempre he sentido la misma sensación con cada una de ellas. Las imágenes hablan más que las palabras, sin duda...y cuando vi por primera vez impresas esas fotos (cosa que era habitual hace no tanto tiempo), me llenaba de emoción y corría a ponerlas en el álbum de fotos dedicado a ese tema en particular. 
Ahora, al volver a imprimir en un bonito papel fotos de lugares a los que he ido, esas imágenes recobran una fuerza y sentido del tiempo muy especial, porque aunque son momentos capturados, se vuelven infinitos al tenerlos en las manos. Es por eso, quizás, que mis posts son hechos a partir de esas imágenes que me han inspirado tanto. 
Hay algunos de ustedes que me han preguntado si las pueden usar como fondo de pantalla. ¡Qué gusto! Por supuesto. Me emociona muchísimo cada vez que me dicen que les han gustado las fotos y que se han transportado al lugar.
Y como lo decía al principio, me han preguntado si están a la venta las fotos, para regalarlas enmarcadas o regalárselas a sí mismos. 
Pues bien, hoy les digo que sí. Trabajaré en la selección de ellas y les diré cómo podemos hacerlo. 
Si tienen algún tipo de pregunta, por favor, háganla. ¡Estoy muy contenta con esta propuesta!  :D

27 de mayo de 2013

¡Mole!




¿Cuál es aquello que hay que probar indiscutiblemente al visitar Oaxaca? ¡El mole, señores!

Así es, aunque pueda existir un ínfimo debate entre probar los chapulines y el mole, invito a todos a probar este último, del cual podemos encontrar una amplia variedad con 7 estilos dependiendo de las 7 zonas en las que se divide Oaxaca. 

El clásico es el negro, sin lugar a dudas. Es también el más difícil de preparar, ya que dicen lleva 34 ingredientes, como  6 tipos de chiles tostados, plátano, jengibre, clavo, pimienta, tomillo, hoja de aguacate, entre otros.

Los hay también amarillo, verde, coloradito, rojo, chichilo y en estofado. Los colores varian en función del tipo de chile que se usa como base para esa deliciosa salsa. 

No todos son picantes pero eso sí, son una explosión de sabores que para los extranjeros, yo diría, se convierte en un gusto adquirido.
Estas fotos las tomé en un restaurante tradicional. Imágenes que son bonitas  y que además, representan el sabor interno, íntimo de Oaxaca.

Y si van a probarlo, no lo hagan vestidos de blanco, que invariablemente una gotita ha de caer en la ropa...y ese se convierte en un espectáculo no deseado.

¿Lo han probado? ¿Les ha gustado?

Con la boca hecha agua, les deseo una buena semana.

24 de mayo de 2013

Cuilapan: la prisión de Vicente Guerrero

 

El día de hoy les presento otro de los lugares que visité en mi visita a Oaxaca: Cuilapan de Guerrero, un pueblo a 10 km de la capital donde se encuentra un antiguo convento del siglo XVI que tiene una mezcla interesante de trazos renacentistas y góticos. 

Al llegar, llama muchísimo la atención cómo se erige semejante construcción en medio de una localidad francamente humilde. Y ya ahí, buscando refugiarnos en una sombra del inclemente sol, el guía nos explicó con mucho entusiasmo la historia detrás del inmueble y los múltiples detalles. Se los comparto.

Este templo, en realidad, nunca fue terminado. Es por eso que carece de techumbre, con una capilla abierta muy característica de la época de la conquista de México, la cual buscaba albergar al mayor número de indígenas para convertirlos al catolicismo. 

Otro de los datos históricos interesantes es que fue en este convento donde estuvo prisionero Vicente Guerrero (el 2do. Presidente de México) antes de ser fusilado en el pueblo. Si las paredes hablaran...

El templo, dedicado a Santiago Apóstol,  fue construido con cantera labrada por indígenas, como muchos otros de los edificios de esa época colonial oaxaqueña. Hay vestigios en sus paredes que denotan su manufactura indígena y el simbolismo detrás de ellos.

Es un bello ejemplo de la maestría en construcción de nuestros antepasados y que sigue en pie, fascinándonos. 

Austera belleza. ¿Qué les parece?

¡Buen fin de semana!

17 de mayo de 2013

Quinta Real Oaxaca: el hotel que es un convento





O el convento que ahora es hotel. Así es, esta joya histórica de Oaxaca (ay ay ay, de esa ciudad tan hermosa que hace respirar a México en su estado más auténtico) fue originalmente un convento en la época de la Nueva España. Posteriormente, con las Leyes de Reforma, perdió su carácter religioso y con los años, se convirtió en el primer ex-convento de México convertido en hotel. Orgullosamente en su fachada ostenta una placa que describe su historia. Ubicado en pleno centro de Oaxaca y a 30 minutos del aeropuerto Benito Juárez.

Qué lugar, señores. Desde la entrada, se percibe su autenticidad. Bellísimos jarrones de barro negro flanquean el lobby, muros gruesos (de esos que ya no se ven en las construcciones actuales) que denotan ser testigos de otra época. Ya al cruzar el primer umbral, un patio central, tan característico de años pasados, muestra con espectacularidad y orgullo una vegetación caprichosamente abundante y sí, acomodada. El desayuno en una de las mesas aledañas es un lujo, de esos que respaldan cada una de las estrellas del hotel. No un lujo convencional (como pantuflas o jabones de Salvatore Ferragamo en el baño), sino de esos que la naturaleza da y que sólo son posibles en ciertos climas, ciertos suelos, ciertos lugares…como Oaxaca. Y qué decir de la cocina, donde el menú presenta platillos regionales cuidados y de calidad. Por supuesto, había chapulines. No los probé, a pesar de los ánimos de mis amigos. 

Las habitaciones son bellas, algunas con un toque especial de su primer uso. Por ejemplo, en la que me quedé la ventana tenía un par de asientos de piedra que según sé, servían a las monjas para sentarse ahí a rezar.

Escaleras suntuosas, vistas escondidas, muros con vestigios y más jardines.

De repente, una gran puerta de madera nos invita a pasar al punto central de esa construcción, el otrora templo. Qué ganas de tener una celebración ahí. Un espacio solemne, místico y hermoso que se antoja locación de película. Pequeñísimos candelabros colgaban modernamente en ese momento. Y es que ese fin de semana un grupo de Monterrey llegaba a celebrar una boda ahí.

Desde ese sitio se pasa a la alberca, ese espacio vital de reunión donde pocas veces hace las veces para la que fue creada, resalta entre arcos y piedras por su forma tan moderna. Ahí lo que toca es tumbarse a disfrutar del sol, beber un mezcalini del Bar “Las Novicias” y regocijarse con la compañía.

Una celebración a las tradiciones, a la cultura, al lujo, a México.

Muy recomendable. ¿Han estado ahí? ¿Qué tipo de hoteles les gustan?

Y con esta descripción, les deseo un buen fin de semana. 


Quinta Real Oaxaca: http://www.quintareal.com/oaxaca/oaxaca/oax-ubicacion/atractivos-oaxaca

15 de mayo de 2013

Alebrijes






Los alebrijes son originarios de Oaxaca, más exactamente de San Antonio Arrazola. Por supuesto, no podía perderme la ocasión de conocer un taller en ese lugar, al que resulta difícil accesar a través de caminos de terracería y señalización escasa. 

¿Qué son los alebrijes? Son figuras de madera tallada que representan seres imaginarios, algunos mezcla de diferentes animales, especies, reales y fantásticos. 

Hay varias versiones en torno al origen de estas criaturas. Algunos le atribuyen el invento a Pedro Linares López en 1936, que enfermo, soñó estar en un bosque rodeado de estos seres que lo conducían a la consciencia y le gritaban: "¡Alebrijes, alebrijes!". Al despertar y recuperarse, dedicó su vida a la creación de estas figuras, haciéndose merecedor del Premio Nacional de Ciencias y Artes 1990.

Otra versión le atribuye la creación a Manuel Jiménez, que antes de inventarlos se dedicaba a tallar máscaras en madera. Los aldeanos dicen que este personaje bebía frecuentemente y que en una borrachera tuvo el sueño que dio origen a los alebrijes. 

En realidad, sea cual sea la versión original, ambas han dado lugar a una de las mayores expresiones de arte popular mexicano.

En el taller que visité nos explicaron el proceso de elaboración detrás de estas piezas:

Todo inicia en el valle de Oaxaca, donde se cultiva el arbusto llamado copal, que da la madera tan manejable y suave que permite crear esas figuras. Los artesanos trabajan la madera antes de 8 días de talado el árbol para evitar que se seque y endurezca. Los diseños empleados son plantas o animales fantásticos producto de la imaginación del artesano o de alguna petición hecha. El tallado y pulido se hacen a mano. Algunas figuras son muy grandes y requieren ser armadas con varias piezas, para lograr así el efecto deseado. Una vez pulida la figura, se pinta con acrícilico manualmente. Todo esto permite que ninguna pieza sea igual a otra, dándole mayor misticismo al alebrije.

Hace poco visite el Museo de Arte Popular, en la Ciudad de México. Ahí, da la bienvenida al visitante un enorme alebrije que además sirve como introducción a la sala de exhibición "Lo Fantástico", teniendo como protagonistas a los alebrijes, claro está.

Místicos, mágicos, coloridos, fantásticos, a veces tenebrosos y a veces graciosos, los alebrijes son parte del acervo cultural mexicano.

¿Qué opinan? ¿Les gustan o disgustan?


13 de mayo de 2013

Monte Albán






México es un país tan diverso y extenso que se convierte en un reto fantástico para cualquier amante de los viajes. Colores, gastronomía, paisajes, historia, gente forman parte de un mosaico excepcional.

Así, cumplí una de las cosas por hacer en mi lista de este año y visité el sur del país, exactamente Oaxaca (que se pronuncia, oajáka), ese estado cercano al Istmo de Tehuantepec donde conviven más de 16 grupos étnicos y custodio de una de las mayores muestras de la civilización mesoamericana: la zona arqueológica de Monte Albán.

Nombrada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1987, esta antigua ciudad zapoteca representó el control religioso, político y económico en el Valle de Oaxaca durante más de 13 siglos. Sus edificaciones son tan variadas como imponentes: la Gran Plaza, la Tumba número 7, Juego de Pelota, el Palacio, Plataforma Sur, Sistema II, los Danzantes, Edificio "J", Edificios centrales G.H.I y Sistema 7 Venado.

Pensar en las vidas que transcurrieron en el lugar, los sacrificios humanos, el desarrollo de esa sociedad y las espléndidas construcciones son definitivamente para llevar a la reflexión. Durante más de 1500 años estos testimonios han estado presentes y siguen fascinando a propios y extraños, como un mensaje de un imperio antiguo, de la grandeza de mente, de la fortaleza de un pueblo que nos fascina decodificar.

Visité la zona acompañada de un grupo guiado. Desde mi punto de vista, es la mejor forma de hacerlo para ubicarse en esa urbe y acaso, llegar a entender la magnificencia del sitio. El guía nos habló, entre otras tantas cosas, de las tumbas y de forma sorpresiva, nos permitió entrar a una de ellas. Quizás fue eso lo que más me transportó a otra época. Y es que eran tumbas pequeñísimas adecuadas para la estatura de la gente de esos tiempos, que no medía más de 1.55m y  su esperanza de vida rondaba entre los 35 y 40 años. 

Otro de los datos que me llamó mucho la atención fue en relación al Juego de Pelota. Según nos narró el guía, antiguamente se creía que el perdedor en el juego era sacrificado al dios al que le dedicaban la competencia. Posteriormente, tras múltiples investigaciones, se tiene una hipótesis, casi teoría, donde se hace referencia a que era el ganador, no el perdedor, el merecedor de ser sacrificado. Así, moriría con orgullo y llegaría con honores a la otra vida. 

Paisajes hermosos, colores soprendentes, ruinas de palacios, testimonios edificados. Y lo mejor es que todo eso es resguardado y preservado para el goce del mundo y las generaciones venideras. 

México en estado puro.

Así que con estas imágenes y espíritu de trascendencia, empezamos la semana. 

¿Han estado en Monte Albán o en algún otro sitio arqueológico? ¿Qué sensación les ha dejado su visita?




10 de mayo de 2013

Día de las Madres







"Dios no podía estar en todas partes, así que creó a las madres." ~ Proverbio Judío


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"God could not be everywhere, so he created mothers."  ~Jewish Proverb


8 de mayo de 2013

La luna y el toro


Desde el día de la boda de mi amigo no me quito de la cabeza esta canción, que bailé con singular alegría. Les comparto este jolgorio. :)

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The other day, at my friend's wedding, they played this song and I just can't stop thinking about it. Oh, how I enjoyed dancing it! So, I share with you this joy! :)


6 de mayo de 2013

De norte a sur en una semana (y de regreso)



Miren que México es un país grande (el 14° más extenso del mundo) y me gusta viajar, pero lo de la semana pasada es especial.

Del centro norte de México, en vehículo para 17 pasajeros, mis amigos y yo nos dirigimos al norte para acompañar a un amigo en su boda (muy bonita, por cierto). Recorrimos aproximadamente 381km en unas 4 horas. Ahí, en Saltillo, el plan fue más o menos así durante el fin de semana: hotel, cena, misa, fiesta, baile, fotos, hotel, post-boda, ellos (mis amigos) de regreso a Zacatecas y yo, rumbo a...Oaxaca. 

Sí, Oaxaca, el bello estado de México a 1,291km de distancia desde ese punto. Como dirían mis amigos españoles, ¡tela!

El plan era viajar en avión directo. Resulta que las conexiones son más malas de lo que creí. Retrasos por mal clima (habrá que definir qué es mal clima, porque yo no vi ni ápice de nieve que en otras ocasiones me ha hecho quedarme en un aeropuerto durante más de 8 horas), vuelos sobrevendidos, poquísima oferta alternativa (sí, sólo una aerolínea más a precio de riñón) y demás que la partida se prolongó mucho más de lo deseado. 

Por fin, después de 5 horas de espera y casi un día perdido en un diminuto aeropuerto, un vuelo a la Ciudad de México, 847km de recorrido que en avión son 1hora y media aproximadamente. Luego, después de otras 2 horas de espera, al destino final: Oaxaca.

Ah, desde el momento del aterrizaje se sabe que valió la pena toda la faena. Panamá en mano (el sombrero), una travesía que olía a mar Pacífico y a mucho mole, por supuesto. 

El resto, ya se los iré contando, pero quiero que sepan (por si acaso no lo sabían ya) que México es un país que vale la pena recorrerlo de norte a sur, y sí, de regreso también. Porque sin duda, la vida es muy distinta a lo largo y ancho de él...y sigue siendo el ombligo de la luna.

¡Buen lunes!