10 de septiembre de 2014

Here we go!!


Finalmente, un "hasta la próxima" a la Ciudad de México y con ello inicia el trayecto. Llegar hasta Bután implica varias escalas y es preciso darle la vuelta al mundo, sin exagerar. 

La primera parada es Madrid. Un par de días en esa otra casa fuera de casa fue esencial para cambiar de equipaje (una maleta menos grande con menos ropa) y disfrutar de tortilla española y vino riojano.  

Luego, la siguiente parada fue Estambul, pero sólo en escala técnica porque luego volveríamos como debía de ser. Primera vez que volé en Turkish Airlines. Había que documentar la comida, que empezaba a cambiar de ingredientes entre América y Europa. Toques de paprika y berenjena dan un toque distintivo. Lo que siempre es habitual en mí al hacer un vuelo largo es el vino tinto. Me hace conciliar el sueño rápidamente en el avión. 

Me encantó un paquetito que entregan con los auriculares para escuchar la oferta visual. Por primera vez recibí en un vuelo, además de un antifaz para dormir, cepillo y pasta de dientes (lo habitual), ¡un par de calcetines ideales para usarlos durante el viaje! Excelente idea.

Después de ver un par de películas y dormir un rato, despierto en Estambul, donde nos esperaban unas 4 horas de escala hacia el siguiente destino...

Qué caos de aeropuerto, qué mezcla de orígenes, vestimentas, idiomas y destinos. Claramente se nota que es ahí donde convergen Asia y Europa.

Tras un paseo exhaustivo por el que pareciera el gran salón del aeropuerto emulando al Gran Bazaar de esa ciudad, aparece en la pantalla el mensaje del vuelo que indicaba nuestro destino: LAST CALL. ¡A correr como 20 salas, bajar escaleras, atravesar pasillos para llegar a la sala! Si están alguna vez en ese aeropuerto, no dejen de revisar las pantallas porque el número de la sala de abordar aparece acompañada del mensaje fatídico ese. 

Y así, con el pulso acelerado, tomamos otro avión a otro país...

1 comentario:

  1. Ya extrañaba leer tu blog! Sere paciente para leer acerca de ese viaje tan especial y querido para ti que ya empezaste a contar.

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